El hombre, a diferencia de algunas especies, a lo largo de su evolución ha ido perdiendo su capacidad de regenerar miembros y tejidos.
 

La reparación de heridas por cicatrización es la reacción de los mamíferos ante lesiones que suceden después del nacimiento. Corresponde a un proceso complejo que evoluciona en fases bien definidas, cuyo fin es restaurar la integridad del tejido dañado, regenerando el epitelio y reemplazando la dermis por un tejido fibroso constituido por colágeno con características diferentes al normal.
 

Cualquier alteración en este complejo proceso puede llevar a una cicatrización patológica, con cicatrices hipertróficas, queloídeas, atróficas o bien a la falta de cicatrización como en el caso de las úlceras crónicas.
 

En otras palabras, cuando hay una herida, ésta tiende a cerrarse en forma fisiológica, dejando una marca relativamente poco notoria o cicatriz fisiológica. El problema viene dado cuando algo anómalo sucede en el proceso de cicatrización lo cual da como resultado una cicatriz anómala o patológica.  
 

Como explica el Dr. Benedicto Villagrán, especialista de la Sociedad Chilena de Dermatología “La cicatriz patológica es una respuesta anómala a lo que tendría que ser un cierre normal. Esto puede ocurrir ante diversas circunstancias como la edad del paciente, ya que a mayor edad hay mayor tiempo de cicatrización por disminución de la respuesta inflamatoria.
 

También sostiene el especialista hay enfermedades que afectan la cicatrización como alteraciones de la coagulación, enfermedades vasculares, enfermedades metabólicas como la diabetes, insuficiencia renal, insuficiencia hepática y enfermedades hereditarias como el Ehlers-Danlos.
 

En otros casos la presencia de infecciones o hematomas son los que retrasan la cicatrización; técnicas de sutura inadecuadas, por ejemplo lo que sucede con suturas expuestas a excesiva tensión; presencia de cuerpos extraños en la herida como por ejemplo algún material de sutura inapropiado o tierra, esquirlas, etc.
 

Es importante considerar los aspectos nutricionales del paciente, principalmente lo que tiene relación con déficit nutricionales de proteínas, vitamina C, vitamina K, vitamina A, zinc, etc, aunque también los excesos como la vitamina E que debe evitarse especialmente en los preoperatorios ya que disminuye la síntesis de colágeno y altera la adhesión de las plaquetas; la manipulación inapropiada o falta de cuidados de la herida por parte del paciente, que puede retrasar el proceso de cicatrización.
 

También pueden aparecer alteraciones de la cicatrización en forma espontánea debido principalmente a factores genéticos o influido por consumos de sustancias como el tabaco que disminuye el colágeno, disminuye los glóbulos rojos y aumenta la formación de trombos disminuyendo la perfusión de sangre . Además algunos medicamentos son eventualmente capaces de alterar la cicatrización por ejemplo anticoagulantes, aspirina, corticoides, antiinflamatorios, retinoides, algunos antisépticos y antibióticos.”
 


¿Cuántos tipos de cicatrices existen?
 

Existen varios tipos de cicatrices:
 

La cicatriz fisiológica, que cumple correctamente con todas sus fases y que puede dejar marcas pero de manera aceptable para la localización y el tipo de herida.
 

La cicatriz atrófica, que son cóncavas (hundidas) o cubiertas de una capa de piel muy fina, por ejemplo en las que suceden en heridas con pérdida de tejido, en las cicatrices de varicela o en cicatrices de acné.
 

La hipertrófica, hay un exceso de cicatrización con acúmulo de colágeno pero que clínicamente no sobrepasa los márgenes de la herida. Es decir se produce un aumento en el tamaño de la cicatriz que no es tan grande como el queloide cuya reparación es habitualmente satisfactoria con  tratamiento médico como la compresión con  láminas de silicona o mediante el uso de láser vascular.
 

La cicatriz queloídea o queloide, es una proliferación aberrante de vasos sanguíneos y de colágeno, entre otros elementos, que formará un tejido duro que irá creciendo y haciéndose más grande, incluso hasta sobrepasar los límites de la herida original. En el tratamiento de los queloides se utilizan tratamientos combinados que consideran la compresión con láminas de silicona, infiltraciones intralesionales de medicamentos, láser, radioterapia, cirugía. Hay que destacar que el peor tratamiento del queloide es la cirugía estética como tratamiento único,  porque ésta no hará más que agrandarlo.
 

Las úlceras crónicas son aquellas con excesivo tejido inflamatorio que secretan sustancias que destruyen el tejido colágeno. Habitualmente se dan en contexto de enfermedades de base o alteraciones nutricionales que son causa y agravan el problema.
 

Las cicatrices que deja el acné son por lo general por causa de la manipulación del propio paciente sobre las lesiones, generando erosiones y posteriormente cicatrices atróficas. Para estas cicatrices existen varias opciones terapéuticas que cuanto antes se lleven a cabo, el resultado estético será mejor.
 

Cuidados básicos para las cicatrices
 

Durante los primeros tres meses la cicatriz tiende a levantarse de la piel y ponerse más dura o tensa. Pero con el paso del tiempo, estos signos tienden a desaparecer y la cicatriz perderá su apariencia rojiza y se pondrá más blanda y plana.
 

Por lo general, las cicatrices tardarán entre 12 y 18 meses para curarse. Con el tiempo, la cicatriz deberá ser una línea más clara que el resto de la piel, plana y blanda, pero siempre quedará una huella en la piel. Una cicatriz nunca desaparece totalmente, aunque cuando cure, probablemente va a estar menos visible que cuando era nueva, y algunas llegan a ser casi imperceptibles.
 

El Dr Villagrán pone énfasis en que en todo tipo de heridas es importante evitar la exposición a la radiación ultravioleta por el riesgo de pigmentarse las cicatrices y para mejorar el aspecto de ellas.
 

Cicatrices en la cara: Debido a ciertas características anatómicas la cara es un lugar de buena cicatrización sobre todo en ciertas edades y localizaciones dentro de ella. Es importante ante una cirugía de la cara tener en cuenta las diferentes líneas de tensión y la distribución de las fuerzas elásticas, lo que va a incidir en un mejor resultado cosmético, el cual es muy importante en el rostro por estar permanentemente expuesto en nuestra cultura. Las suturas deben ser finas y retiradas precozmente. El masaje logra recuperar la elasticidad en forma más temprana.
 

Cicatrices en extremidades: Las extremidades constituyen un desafío quirúrgico ya que por su movilidad y características anatómicas son más susceptibles al retardo de la cicatrización. Por otro lado el factor cosmético también es importante de conservar en un grupo importante de pacientes. Las suturas en general son más gruesas y deben ser retiradas en forma más tardía por el riesgo de dehiscencia. El reposo es importante los primeros días e idealmente utilizar algún sistema de compresión en forma preventiva.
 

Cicatrices por intervención quirúrgica: Para evitar las alteraciones por exceso es importante evitar cirugías innecesarias en pacientes con antecedentes de queloides o cicatrices hipertróficas, evitar áreas de mayor riesgo de queloides como orejas, hombros, tórax anterior, dorso alto, cuello y regiones proximales de los brazos. Además hay que evitar las heridas a tensión, las infecciones y deben seguirse las líneas de tensión establecicas anatómicamente. La compresión debe realizarse casi de rutina para evitar los queloides en zonas de riesgo o en pacientes susceptibles.
 

Para evitar en cambio las alteraciones por déficit de cicatrización es necesario utilizar una técnica quirúrgica adecuada, evitar las infecciones, evitar las cirugías excesivamente traumáticas, utilizar un buen instrumental quirúrgico y el uso de vendajes oclusivos.