Dra. Pilar de la Sotta

La sudoración es un fenómeno normal e involuntario de nuestro cuerpo, que típicamente se desencadena con el calor o el ejercicio, y que cumple un rol fundamental en la regulación de nuestra temperatura corporal. Cuando la sudoración es excesiva estamos frente a lo que llamamos Hiperhidrosis. La mayoría de las veces, ocurre en personas completamente sanas, que simplemente transpiran más de lo habitual, pero que además lo hacen en respuesta a estímulos distintos al calor o el ejercicio, principalmente situaciones de estrés. Esto es lo que se conoce como hiperhidrosis primaria, es decir, aquella que se presenta sin que exista una enfermedad de por medio. En forma mucho menos frecuente,  la hiperhidrosis puede estar relacionada a alguna enfermedad y en estos casos hablamos de hiperhidrosis secundaria. 

La hiperhidrosis primaria se caracteriza entonces por una sudoración excesiva, generalmente localizada, ya sea en palmas, plantas y/o en axilas. En estos casos, la sudoración es estimulada por factores emocionales o tensionales, por lo que ocurre sólo estando despierto y no así en las horas de sueño. En el caso de la hiperhidrosis palmar o palmo-plantar, suele presentarse desde la infancia, en tanto la hiperhidrosis axilar suele comenzar con la pubertad.  Frecuentemente existen otros miembros de la familia afectados por hiperhidrosis.  

La hiperhidrosis pasa a ser un problema en la medida que altere las actividades habituales de quien la padece. Actos simples y  cotidianos se convierten en un infierno húmedo: dar la mano mojada al saludar, tomar un lápiz y que éste se resbale, humedecer y estropear el papel sobre el que se escribe (que bien puede ser una prueba escolar o un importante formulario), o el participar en actividades deportivas y dejar la ropa empapada….. Todo esto genera vergüenza y sensación de menoscabo permanente, con lo que el sólo anticipar estas situaciones se convierte en mayor estímulo para esta sudoración incontrolable, empeorando aún más el problema. De esta manera, la hiperhidrosis puede llegar a tener un real y negativo impacto en la vida social, estudiantil, deportiva y laboral de la persona afectada 

Frente a este problema, lo primero es consultar al dermatólogo, para evaluar posibles causas y alternativas de tratamiento, que van a variar según la localización de la hiperhidrosis y el grado de severidad. Estas van desde productos de uso local, como antisudorales de distinta potencia, medicamentos orales, que ayuden a controlar el fenómeno, aplicación de inyecciones de toxina botulínica (Botox), hasta terapias más invasivas como la cirugía.